El Masaje Tailandés, una de las ramas esenciales de la Medicina Tradicional Tailandesa (MTT o TTM) —hoy reconocida y regulada oficialmente por el gobierno de Tailandia—, es una disciplina terapéutica ancestral destinada al tratamiento integral de cuerpo, mente y energía. Conocido como Nuad Boran, este arte combina técnica y presencia consciente, convirtiéndose en una verdadera meditación en movimiento. Durante la práctica, tanto quien recibe como quien ofrece el masaje se benefician: el receptor experimenta equilibrio y alivio profundo, mientras que el practicante cultiva una concentración serena, afinando su intuición, sensibilidad y capacidad de percibir las necesidades del otro desde un estado de conexión plena.
Programa Diario Presencial
9:00 / Meditación
9:15 – 10:45 / Masaje Tailandés
10:45 -11:00 / Snack Vegetariano
11:00 – 13:30 / Masaje Tailandés
13:30 – 14:30 / Almuerzo
14:30 – 14:45 / Exploración Corporal
14:45 – 17:30 / Masaje Tailandés y Círculo de Cierre
5 Clases Teóricas Online
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Estos meses de aprendizaje han sido muy transformadores. Encontrarme con esta herramienta de tan profundo abordaje es la apertura a un largo y maravilloso camino. La propuesta de aprender dando y recibiendo, en equilibrio y generando autoconsciencia/autocuidado me parece una muy buena estructura. Quiero agradecer la entrega de Verena, la forma en que comparte su técnica, lo preciso y perceptivo de su toque, de sus feedbacks, la invitación que nos hace a ir por más, a buscar, a profundizar, a mirar el lado terapéutico de esta técnica. Creo que las comprensiones profundas son increíbles y muy únicas como experiencia de toque, estoy feliz de poder practicarlas. El hacerse pequeño también me parece una hermosa propuesta, encontrarnos con los cuerpos de los pacientes desde esa intimidad, ese cuidado, esa cercanía, ese momento sagrado.
Al comienzo de esta iniciación mi actitud frente a ésta siempre fue abierta a recibir correcciones e indicaciones para aprender y mejorar mi manera de manipular el cuerpo humano. Hoy, luego de 3 meses, debo decir que no solo fue una experiencia en relación con el cuerpo físico de otras personas, sino que cambio la forma de percibir, conectar y escuchar a mi propio cuerpo. Estos meses han sido mucho más que aprender técnicas y mecanismos, me obligó a escucharme y a conocerme mas que cualquier otra terapia o psicoterapia que haya tomado antes. Nuestro cuerpo nos habla, siempre nos esta comunicando cosas, somos nosotros quienes no damos el espacio de escuchar, (o no queremos) y mucho menos de actuar frente a estas situaciones.
Después de estos 3 meses de estudio y práctica intensiva veo el masaje tailandés desde un lugar mas cercano, me siento con más seguridad y confianza, no solamente en la práctica si no también en el diario vivir. Esta terapia resuena totalmente con mi ser, ha sido un complemento de una búsqueda interior que inició hace un tiempo atrás, para mi ha sido un maravilloso viaje de autoconocimiento. He podido abordar aspectos de mi vida que estuve evitando por mucho tiempo, ha sido en gran parte doloroso, pero muy liberador.
Luego de tres meses de estudio y práctica, se me ocurren estas expresiones que podrían describir lo que el masaje terapéutico tailandés significa y es hoy para mí: un punto de inflexión, un cable a tierra y una exploración espiritual. Si bien tenía ciertas nociones y alguna experiencia en el trabajo manual terapéutico, puesto que había cursado formaciones en quiromasaje clínico y en masaje Tuina, cursar esta formación en particular ha significado para mí un punto de inflexión en mi camino profesional, pues me ha permitido empezar a descubrir y nutrirme de la enorme riqueza de la tradición viva del Masaje Terapéutico Tailandés. Con el fin de practicar, he empezado a aplicar a mis pacientes algunas técnicas y herramientas aprendidas en esta formación, con resultados muy efectivos y con un considerable aumento en la demanda de mis servicios. He notado que he ido adquiriendo mayor precisión en la aplicación de técnicas manuales específicas: compresiones profundas con manos y con otras partes del cuerpo (rodilla, antebrazo, etc.), estiramientos fisiológicos de tejido fascial, rotaciones articulares, entre otras. De a poco, he ido afinando la lectura corporal que siempre es necesaria de hacer a los pacientes, he profundizado asimismo el estudio y conocimiento de la anatomía humana, y he adquirido el gusto por la exploración y combinación de técnicas de acuerdo a necesidades específicas, en lugar del uso de secuencias generales que no permiten adaptarse a cada paciente.